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Albahaca Morada

La albahaca morada es una de las variedades más llamativas dentro de la familia de las albahacas. Aunque comparte la mayoría de las características botánicas con la albahaca verde tradicional, su color intenso y su aroma particular la han convertido en una planta apreciada tanto en la cocina como en la horticultura. Proviene, al igual que otras albahacas culinarias, de regiones tropicales de Asia, especialmente de India y el sudeste asiático, donde se cultiva desde hace miles de años y forma parte de preparaciones medicinales y gastronómicas.

Su color morado profundo se debe a la presencia de antocianinas, pigmentos naturales que también encontramos en vegetales como la betarraga, el repollo morado y los arándanos. Estas moléculas no solo aportan color, sino que actúan como antioxidantes. La intensidad del tono puede variar según la variedad, la luz del sol y las condiciones del suelo, por lo que algunas plantas presentan hojas completamente púrpuras y otras una mezcla de verde y morado.

En cuanto a sus características, la albahaca morada tiene un aroma más especiado y floral que la albahaca verde. Algunas variedades tienden hacia notas de clavo de olor o canela, lo que la hace especialmente interesante en platos donde se busca un perfil aromático distinto. Sus hojas suelen ser un poco más gruesas y su sabor, aunque fresco, es menos dulce y más intenso. Se utiliza en salsas, ensaladas, pestos, aceites infusionados y bebidas, además de ser una planta ornamental muy valorada.

En El Borde la cultivamos junto a los tomates, porque son excelentes compañeros tanto en el plato como en la huerta. En el cultivo, la albahaca ayuda a repeler insectos que suelen afectar a las tomateras, gracias a sus compuestos aromáticos que actúan como barrera natural frente a plagas como pulgones y moscas blancas. Además, atrae polinizadores beneficiosos y mejora la circulación de aire entre las plantas cuando se maneja bien la poda. Esta asociación también favorece el crecimiento de ambas especies, ya que la albahaca puede ayudar a mantener la humedad del suelo y a reducir la competencia de malezas en la base de los tomates.

En la cocina, la dupla es igual de virtuosa. El perfil fresco y especiado de la albahaca morada realza el dulzor de los tomates maduros, y juntos aportan un equilibrio perfecto entre acidez, fragancia y color. Por eso, más allá de su afinidad agronómica, es una combinación que se repite naturalmente en recetas clásicas y en preparaciones cotidianas de verano.

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