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Betarraga, y como aprovecharla completa

¿Sabías que la betarraga se puede utilizar completa? Se comen las hojas y la raíz, y cada parte puede preservarse de distintas maneras. Aquí te contamos cómo aprovecharla al máximo. Para comenzar, es importante separar las hojas de la raíz apenas llegues a casa. La raíz dura mucho más que las hojas, por lo que al separarlas evitas que estas sigan extrayéndole humedad y energía, y así prolongas la vida útil de ambas.

Las hojas de la betarraga son muy ricas y saludables. Tienen un sabor parecido al de la acelga, pero más fresco y delicado. Puedes usarlas crudas en ensaladas, mezcladas con otras hojas, o saltearlas rápidamente para acompañar cualquier plato. Si quieres conservarlas por más tiempo, la mejor técnica es blanquearlas durante unos segundos, enfriarlas en agua con hielo y luego congelarlas. De esta manera mantienen su color, sabor y valor nutritivo.

La raíz, en cambio, puede durar varias semanas en el refrigerador, especialmente si se guarda en un cajón con buena humedad. Pero si no las vas a comer ahora, también puedes preservarlas para disfrutarlas más adelante. Aquí algunas formas de hacerlo:

– Cocidas y congeladas. Puedes hervir o asar las betarragas, pelarlas y luego congelarlas enteras o en cubos. Son muy prácticas para ensaladas, sopas o batidos.

– En conserva. Las betarragas encurtidas son una excelente manera de prolongar su vida útil. Con vinagre, agua, sal y alguna especia, puedes obtener un acompañamiento delicioso y de larga duración.

– Asadas al vacío o en recipientes herméticos. Si las asas envueltas, mantienen muy bien su humedad y dulzor. Luego puedes guardarlas en la refrigeradora por varios días.

– Ralladas y crudas. También puedes rallarlas y congelarlas sin cocción previa. Son útiles para mezclar en hamburguesas vegetales, masas de queques o panes.

– Jugo en cubitos. Si tienes extractor, puedes hacer jugo de betarraga y congelarlo en bandejas de hielo. Estos cubitos son perfectos para agregar a batidos, sopas o caldos, y permiten aprovechar incluso las betarragas que ya están perdiendo firmeza.

– Chucrut de betarraga. Fermentar betarragas ralladas con sal es otra forma deliciosa de preservarlas. El resultado es un chucrut de color intenso, ligeramente ácido y muy nutritivo, que puedes usar como acompañamiento, topping o en sandwiches.

– Kvass. Esta bebida fermentada tradicional de Europa del Este se elabora con betarragas crudas, agua y un poco de sal. Tras algunos días de fermentación, se obtiene un líquido rosado, suave y ligeramente ácido, conocido por su aporte probiótico. Se puede beber solo o usar como base para aderezos y sopas frías.

Aprovechar toda la betarraga no solo evita desperdicios, sino que amplía las posibilidades culinarias y permite disfrutar de sus diferentes sabores y texturas. Cada parte de la planta ofrece algo distinto, y con unos pocos cuidados se puede conservar de forma práctica y eficiente en casa.