Lechuga
En El Borde cultivamos varios tipos de lechuga en distintas épocas del año porque sabemos que a todos nos gusta una buena ensalada. Nos encanta la diversidad de formas, colores, texturas y sabores que nos ofrecen, y también la posibilidad de cosecharlas frescas durante gran parte de la temporada.
Hay lechugas de corte que incorporamos a nuestro mix de hojas. Son variedades multihoja que podemos cosechar y que vuelven a crecer, permitiéndonos realizar hasta tres cosechas de una misma planta, dependiendo de la variedad y las condiciones de cultivo. También cultivamos lechugas que forman cabezas completas, como esta hermosa lechuga Magenta, además de las variedades Cherokee y Muir, cada una con sus propias características.
¿Qué nos aporta la lechuga?
Aunque muchas veces la consideramos simplemente la base de una ensalada, la lechuga tiene varias cualidades nutricionales que vale la pena destacar. Está compuesta principalmente por agua, por lo que contribuye a nuestra hidratación, y aporta fibra, folato (vitamina B9), vitamina K y vitamina A, esta última en forma de carotenoides, especialmente en las variedades de hojas más oscuras.
Es una hortaliza liviana, fresca y versátil que podemos incorporar fácilmente a nuestra alimentación diaria. Además, sus distintas variedades nos permiten jugar con los colores y las texturas en el plato: desde hojas suaves y tiernas hasta otras más crujientes y firmes.
¿Cómo conservar mejor la lechuga?
La lechuga es una hortaliza delicada que pierde agua con facilidad, por lo que la forma de guardarla puede marcar una gran diferencia en cuánto tiempo se mantiene fresca y crujiente.
- Guárdala en el refrigerador. Lo ideal es mantenerla fría, en el cajón de las verduras o en una zona donde no se congele.
- Evita el exceso de humedad. Si las hojas están mojadas, sécalas suavemente antes de guardarlas. La humedad acumulada favorece que se deterioren más rápido.
- Usa un recipiente o una bolsa que la proteja. Puedes guardarla en un recipiente con tapa o una bolsa reutilizable, junto con una hoja de papel absorbente que ayude a controlar la humedad. Si el papel se moja demasiado, cámbialo.
- Lávala justo antes de consumirla, si es posible. Así evitarás que las hojas permanezcan húmedas durante varios días. Si prefieres lavarla al recibirla, asegúrate de secarla muy bien antes de refrigerarla.
- Manipúlala con cuidado. Las hojas se dañan fácilmente y las partes golpeadas tienden a deteriorarse antes.
Una buena lechuga puede acompañar mucho más que una ensalada tradicional. Prueba incorporarla a sándwiches, wraps o tacos, o utilizar sus hojas como envoltorios frescos para rellenos de verduras, legumbres o arroz.
Aquí te dejo algunas ideas: