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Choy Sum

Choy Sum

El Choy Sum. También llamado “flowering bok choy” o “verdura china de flores”, es una planta de la familia de las brassicas —la misma de los brócolis, repollos y mostazas—, con tallos tiernos, hojas verdes brillantes y pequeñas flores amarillas comestibles.

En El Borde cultivamos el choy sum durante las estaciones más frescas, ya que crece mejor con temperaturas suaves. Nos gusta porque es una planta de crecimiento rápido, esta variedad se llama 50 Días porque está lista en 50 días, es muy productiva y aporta una textura y sabor únicos a las canastas: tiene un gusto suave, ligeramente dulce, con un toque a mostaza que recuerda al kale o al pak choi.

Además, aprovechamos la planta completa —tallos, hojas y flores—, promoviendo así una cocina sin desperdicio, coherente con nuestra forma de cultivar y alimentarnos.

El choy sum no solo aporta sabor y textura a las comidas, sino que también es una verdura muy nutritiva. Rica en vitaminas A, C y K, y en minerales como calcio, hierro y magnesio, fortalece el sistema inmune, la salud ósea y la vitalidad general. Su alto contenido de fibra favorece la digestión y ayuda a mantener una sensación de saciedad, mientras que sus antioxidantes naturales protegen las células y contribuyen a reducir la inflamación. Ligero, versátil y lleno de vida, el choy sum es un excelente ejemplo de cómo lo simple y fresco puede ser también profundamente nutritivo.

Aquí te dejamos algunas recetas para que pruebes:

Papa Camote

Papa Camote

La papa camote, o simplemente camote, es un alimento ancestral que destaca por su sabor dulce, su textura suave y su enorme versatilidad en la cocina. Pero más allá de su sabor, es un verdadero tesoro nutricional.

Aunque a menudo se confunde con la papa, el camote es un tubérculo distinto. Pertenece a la familia de las Convolvuláceas, mientras que la papa pertenece a las Solanáceas. Una de sus características más reconocibles es su dulzura natural, que varía según la variedad.

El camote es originario de Centroamérica y Sudamérica, donde ha sido cultivado desde hace más de 5,000 años. Civilizaciones como los mayas, aztecas e incas lo utilizaban como alimento básico gracias a su valor energético y su capacidad de adaptación a distintos climas.

No solo es delicioso: también es un superalimento cargado de beneficios para la salud. Es rico en fibra, lo que favorece una buena digestión y ayuda a regular el tránsito intestinal. Contiene altos niveles de betacarotenos, que el cuerpo convierte en vitamina A, esencial para la vista, la piel y el sistema inmunológico. Su índice glucémico moderado lo hace ideal para quienes buscan mantener estables sus niveles de azúcar en sangre, y también aporta vitamina C, B6, potasio y manganeso.

Además, es un producto que, si se almacena bien, puede durar varias semanas. Basta con guardarlo en un lugar fresco, seco y oscuro, con buena ventilación. No se recomienda refrigerarlo, ya que el frío puede alterar su sabor y textura. También es importante mantenerlo alejado de la luz y la humedad para evitar que brote o se pudra.

El camote es extremadamente versátil en la cocina, aquí te dejo algunas ideas:

Cúrcuma

Cúrcuma

La cúrcuma (Curcuma longa) es una planta originaria del sur de Asia, donde ha sido cultivada durante más de 4.000 años. Se ha usado tradicionalmente en la medicina ayurvédica e india como antiinflamatorio natural, digestivo y purificador de la sangre. Su color intenso la ha hecho también popular como tinte natural y como ingrediente esencial del curry.

Esta es la primera temporada que intentamos cultivarla y como es de climas cálidos y húmedos, lo cultivamos en el invernadero intentando imitar un poco más su hábitat natural.

La cúrcuma contiene curcumina, un compuesto con potentes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Aunque la curcumina representa solo un pequeño porcentaje de la raíz, su efecto se potencia al combinarse con pimienta negra, que facilita su absorción en el cuerpo. Entre sus beneficios más destacados están el alivio de dolores articulares y musculares, la mejora de la digestión y la función hepática, el refuerzo del sistema inmunológico y la contribución a la salud cardiovascular. Es importante recordar que, aunque tiene múltiples propiedades, no sustituye tratamientos médicos, sino que complementa un estilo de vida saludable.

La cúrcuma fresca tiene un sabor más vibrante y terroso que la cúrcuma en polvo. Puedes usarla rallada en infusiones junto con jengibre, agua caliente y un toque de miel, o preparar una leche dorada añadiendo leche vegetal. También puedes incorporarla en sopas, caldos, arroces y guisos para aportar color y profundidad al sabor. Incluso en aderezos, mezclada con limón, aceite de oliva y pimienta negra, ofrece un perfil exótico y nutritivo. Eso sí, hay que tener en cuenta que mancha fácilmente, así que se recomienda usar guantes o una tabla específica para evitar teñir utensilios.

Aquí les dejo un brebaje maravilloso donde la cúrcuma brilla: